(Aquí es el blog que escribí durante el descanso de primavera, tuve problemas de uploading.)
Cuando estaba pensando en que quiero escribir para el blog hoy, me di cuento que ya tengo una experiencia durante el descanso de viaje, una experience que practicamente define mi niñez y ahora continua de definirme. Mis padres nunca se casaron y mi padre vivía en Pennsylvania. Por eso, cada mes y por seis semanas en el verano, tenía que viajar a la casa de mi padre y íbamos por coche, siempre. Hoy, tomo el tren más que viajar por coche porque es más facil de Fredericksburg. Por eso, me olvidé mucho sobre el viaje entre Virginia Beach y Philadelphia, pero este descanso, tuve la oportunidad para revistarlo.
Mi novio y yo decidimos que queremos visitar mi padre y mis hermanitas en Avondale, Pennsylvania. Es un pueblito en medio de nada, pero es la capital de las setas del mundo. Estaba un viaje bueno, pero tuvimos que salir temprano a caso de la tormenta grave de el lunes pasado. Mi novio me dijo, “Puedes conducir, estoy muy cansado amor.” Y, claro, se dije por supuesto por que me encanta conducir.
(Una nota: solo recibí mi licensia de conducir en julio del verano pasado. Nunca había conducido un coche para más de dos horas antes de este viaje.)
Era una oportunidad para ver el Eastern Shore de los viajes de mi niñez y como cambia durante los 3 o 4 años en que yo no viajaba aquí. En realidad, no cambia mucho. Yo reconocía tanto de la tierra. Una cosa, que es mi favorita anecdota de los viajes que tuve con mi padre en el Eastern Shore es del Shrimp Guy. Después de pescar en el Chesapeake, ese hombre trata de vender mariscos del maletero de su coche. Sí, es muy extraño, pero sus mariscos eran los más frescos en todo el mundo. Para atraer clientes, él bailaba junto al carretera con un camarón en su mano y llevaba un traje de baño de color naranja (y rídiculo). Hoy, él tiene su propia tienda, es más que un coche. Estoy feliz para él, pero también pienso que nunca habría otro hombre como el Shrimp Guy.
El Eastern Shore es uno de los lugares que nunca cambia mucho. Pienso que cuando tengo cincuenta años, va a parecer como el mismo carretera con dos carriles y nada más. Me encanta conducir aquí, y conducir muy lentamente, con muchas paradas para ver la playa y las tiendas extraños y las personas que viven aquí.